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Agricultura

Los límites municipales encierran una agricultura tradicional poco evolucionada y diversificada, cuyo rasgo principal es la escasa competitividad, acogida a la política de subvenciones de determinadas superficies. El cultivo estrella es la viña, que dada su superficie e importancia social, económica e histórica bien merece una mención a parte.

El resto de los cultivos poseen porcentajes de ocupación inferiores al 10% de la superficie. Estos secanos se distribuyen por el Norte y Centro del término, mezclados entre las superficies de viñedo. No es posible determinar una graduación de cultivos clara, aunque sí cierto dominio motivado por las variaciones locales en la composición de los suelos. En el Norte, menos arenoso, predominan el girasol y el cereal ligados con el olivar hacia el Este; mientras, en el centro del ruedo agrícola, en dirección Sur, aparecen ya cítricos, almendros y huertas, entre los que se cultivan las "escasas" 60 hectáreas de fresón que se encuentran dentro del término municipal.

A pesar de que estas superficies de cultivos mediterráneos, incluido el viñedo, ocupan casi el 95% de la superficie cultivada de Rociana, no genera más allá del 20 o 30% de la renta agraria.

La nueva agricultura, por el contrario, moviliza otros recursos naturales, como el agua del acuífero, y valoriza los suelos arenosos que no se hallan ausentes del término municipal de Rociana, aunque sí se localizan en menor medida. Esto invalida cualquier posible causa natural de la colonización de "La Teja" y "La Cañada", puesto que estas tierras constituyen  una prolongación natural de las condiciones físicas del término municipal.

En realidad, este proceso tiene unas amplias raíces históricas no muy conocidas, que, no obstante, vienen a confirmar una vez más que el fresón es el heredero inmediato de la agricultura de "rozas" de la comarca de Doñana. Rociana perdió las tierras de Propios y los Baldíos en el siglo XIX tras la desamortización civil. La existencia de tierras "disponibles" de titularidad pública en Almonte y la presión de una estructura de la propiedad mal distribuida hicieron el resto. Como una prolongación de lo que ya hacían en sus tierras más inmediatas, la agricultura de vanguardia se instaló en el término de Almonte.

Las primeras parcelas debieron "romperse" furtiva e individualmente para la siembra de cereales de pan, según la información recabada. Éstas, una vez agotadas por la poca calidad de sus suelos, eran abandonadas por otra roza en lugares cercanos, y así sucesivamente, Posteriormente, se llegó a una política de hechos consumados y se consolidaron algunas de ellas con viñas, que, dada la mayor duración del cultivo, sirvieron para fijar a los colonos. Una vez llegado aquí, el proceso fue irreversible, perdurando hasta nuestros días.

Los restos de estas viñas son hoy el más claro testimonio de la incorporación tardía de estas tierras a la nueva agricultura. Ésta se realiza entre finales de la década de los 80 y principios de los 90 de manera rápida y rupturista, alcanzando ya producciones importantes de casi 300 hectáreas de fresón de un total de 450 cultivadas por los colonos rocianeros. De esta forma tan peculiar, Rociana se convierte en pionera en el Condado de la llamada nueva agricultura, cuyas técnicas y contexto socioeconómico se difunde desde el área Palos-Moguer-Lucena.

Se trata además de una agricultura eminentemente social. Afecta a un gran número de explotaciones familiares y pequeñas empresas agrupadas para la comercialización a través de Cooperativas y S.A.T. Actualmente, el empleo directo del fresón en Rociana se calcula en unos 250.000 jornales/año y una participación en la Renta Agraria municipal superior al 60 o 70% de su valor total.

Los subsectores ganadero y forestal se hallan escasamente imbricados en la economía local, por diferentes motivos. La ganadería es escasa, hasta el punto de que la carga ganadera sólo sobrepasa los niveles provinciales en equinos, lo que está relacionado, sin duda, con las actividades lúdicas y romeras, aunque apenas tiene significación económica.

El aprovechamiento forestal, según datos de Ibersilva (1996), se extiende por casi 3500 hectáreas. La mayor parte de esta superficie se localiza al Oeste del municipio, entre los arroyos del Colmenar y Moriana y en la totalidad del sector Sur. Los árboles predominantes son el eucalipto y el pino, especies de crecimiento rápido que se adaptan bien a los suelos limo-arenosos y que no necesitan labores costosas. También perviven algunos restos de alcornoque autóctono y de bosques-galería. Estos usos forestales coinciden con la gran propiedad, destacando dos fincas: "La Vaqueriza", de 1964 hectáreas, y una segunda de la Empresa Nacional de Celulosas de 507 hectáreas. Ibersilva (1996) estima que la actividad forestal genera en el término unas 5500 peonadas.

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