Odón Betanzos Palacios
Biografía
Odón Heriberto Betanzos Palacios nació en Rociana del Condado el 16 de septiembre de 1925. De padre andaluz y madre vasca es el mayor de cinco hermanos. A los 36 años su padre fue fusilado en la Guerra Civil española, hecho que marcaría para siempre al poeta, pues tan sólo contaba con 10 años de edad. A partir de entonces cambiaría por completo su vida, y acontecimientos puntuales marcarían una trayectoria de sacrificios y renuncias forjando así su férrea personalidad y su insobornable comportamiento.
Odón Betanzos pasaría su infancia en su pueblo natal, un pueblo de agricultores y la mayoría de ellos analfabetos, y a la edad de 13 años se trasladó a la capital, Huelva, con el fin de comenzar los estudios del Bachillerato Elemental. Esto no fue nada fácil para él al quedar su familia completamente destrozada a raíz del fusilamiento de su padre y carecer por completo de medios económicos. Su madre hubo de abandonar el pueblo para rehacer su vida y fue su tía Adela, hermana de su padre, quien se hizo cargo de él y de sus hermanos. Adela jugará un papel decisivo en la vida del poeta al no escatimar esfuerzos con el exclusivo propósito de que así el horizonte de una vida que comenzaría a brillar con luz propia. Esta posibilidad no la tendrían todos los niños de aquella época porque el nivel económico de casi todas las familias era muy bajo; no pocas familias carecían incluso de lo necesario para subsistir. Si Odón no hubiera tenido el apoyo incondicional de su tía Adela y la ayuda económica que le prestó el Alcalde de su pueblo, don Rafael Vallejo se hubiera tenido que quedar en el pueblo trabajando en el campo, como la inmensa mayoría de su generación. Su talento se hubiera frustrado.
Una nueva vida comenzó Odón Betanzos cuando inició sus estudios de Bachillerato en Huelva, matriculándose en el curso académico 1938-1939. Nada fáciles fueron los años que Odón estuvo en Huelva estudiando, sobre todo los dos primeros años, por la ya aludida estrechez económica. Terminado el curso segundo, se presentó a una convocatoria de beca promovida por la Excma. Diputación Provincial de Huelva y él la ganó compitiendo con otros estudiantes de cursos superiores al suyo; a partir de entonces, su situación cambiaría, pudiendo seguir estudiando con mayor comodidad. Los colegios San Ramón, Maristas y Escuela Francesa fueron testigos mudos de su periplo onubense y el Instituto de Enseñanza Media "La Rábida" -él único existente por aquellos años- recogería su voz de inteligencia privilegiada.
Una de las ideas obsesivas que gravitó muy temprano en la mente de Betanzos Palacios fue la de asumir la pesada carga de poder ayudar a su familia económicamente y sacarla del atolladero en el que estaba sumida, llevándole a tomarse sus estudios con una gran responsabilidad, obteniendo Matrícula de Honor en los tres últimos cursos del Bachillerato Elemental.
En 1942, a los 17 años, y empujado por la situación familiar, Odón Betanzos decide marcharse a Madrid en busca de trabajo, comenzando así su emigración forzosa hasta que se estableciera en Nueva York (Estados Unidos) en 1956. En Madrid la vida no fue para él menos dura; creo que se agravó mucho más porque ahora dependía de él sólo su propia subsistencia y el no abandonar los estudios. Fueron varios los trabajos desempeñados en esta época. El primero de ellos fue el llevar la contabilidad y administración de un almacén de muebles, propiedad de un amigo de la familia de su madre, Celedonio Hernández, quien le ayudó bastante durante aquellos años de soledad, angustia, hambre y miseria.
A tantas dificultades se le sumó una nueva: Celedonio Hernández falleció y el negocio desapareció con su muerte, con lo que se quedó sin trabajo y envuelto en un mar de confusiones. Vivía a la desesperada; la situación parecía insostenible. Gracias a su férrea voluntad y a que tenía perfectamente claro el futuro de su vida pudo superar el mosaico de dificultades que le iban sobreviniendo.
En 1947 Odón Betanzos realizó el examen de ingreso en Barcelona para la carrera de Náutica. A fin de estar más cerca de su familia, el poeta decidió matricularse en la Escuela Oficial de Náutica de Cádiz, matrícula que formalizó como alumno libre en el curso académico 1948-1949; tenía 23 años. Fueron más de diez los barcos en donde estuvo navegando surcando los mares del mundo entero. En el alma del poeta su fueron grabando sensaciones, experiencias, vivencias, paisajes, ciudades, gente, costumbres..., dándoles forma y esencias rítmicas en su creación poética. Fruto de esta experiencia fueron dos de sus libros Pleamares (1953) y Resaca (1959).
En 1952, en uno de sus viajes a Nueva York, conoció a la que sería su esposa, Amalia Migues, profesora de Citología en la Universidad de Nueva York. El noviazgo fue muy breve (tan sólo un año aproximadamente), casándose el 21 de marzo de 1953, es decir, contrajo matrimonio con 27 años. Su único hijo nació el 14 de enero de 1954. Le pusieron el nombre de Manolo, como el de su abuelo paterno. Hijo malogrado al fallecer de accidente fortuito en Nueva York el día 11 de septiembre de 1993.
Fue en 1953 cuando dejó de navegar por un tiempo para, posteriormente, lanzarse de nuevo al mar hasta que en 1956 se estableció definitivamente en Nueva York, donde reside en la actualidad. Esta ciudad arropó al hombre y al poeta, cansado de navegar, de sufrir y extenuado por el esfuerzo realizado durante tantos años. Para Betanzos Palacios, en visión retrospectiva, aquella elección fue acertada. Atrás quedaron los años de lucha y zozobra, de tensiones internas y de rebeldía total. Por fin pudo ver cumplidos sus deseos de salvar a toda su familia de las secuelas de la Guerra Civil y aplacar su hambre.
Al margen de su dedicación editorial, tres vertientes son importantes de destacar en el itinerario de Odón Betanzos en Nueva York: la creación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y su vinculación a ella, su relación con el Círculo de Escritores y Poetas Iberoamericanos (C.E.P.I.) y su labor docente, algo tangencial en la vida del poeta. Por otra parte, hay que reseñar que Betanzos Palacios ya había comenzado en 1952 a publicar sus libros de poemas.
La gestación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española en los Estados Unidos llevaba muchos años. Fue el eminente filólogo español Tomás Navarro Tomás quien impulsó la obra en 1970. Se nombró un comité organizador de cinco miembros, entre los que se encontraba Odón Betanzos, para darle el impulso definitivo; los otros miembros fueron: el lexicólogo chileno Carlos F. Mc Hale, el profesor y gramático ecuatoriano Gumersindo Yépez, el poeta puertorriqueño Juan Avilés y el médico e investigador científico español Jaime Santamaría. La Academia se fundó el día 5 de noviembre de 1973, fecha en que se logró la inscripción legal de la misma pero el acto inaugural se celebro el 31 de mayo de 1974 en la sede de la American Academy of Arts and Letters en Nueva York. En el año 1981, en el VIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en Lima, se dio -a juicio de Odón Betanzos- el paso más revolucionario y singular que imaginarse pueda: se aceptó en su seno, en igualdad de derechos y obligaciones, la Academia Norteamericana de la Lengua Española como la vigésimasegunda del grupo y la única establecida en un país no hispánico. La Academia surge a la vida en los Estados Unidos como una sentida necesidad de dar respuesta (y respuesta exacta) al acontecer hispánico dentro de la nación norteamericana; proteger y depurar la lengua española de todos los ataques continuos que recibe y de las continuas agresiones a las que está sometida de manera institucionalizada y sistematizada.
El primer Director de la Norteamericana fue don Carlos F. Mc Hale. Al morir éste en 1978, a los 97 años, y al terminar el período, fue elegido por unanimidad Odón Betanzos como nuevo Director, cargo que ostenta en la actualidad al ser reelegido, siempre por unanimidad, en varias ocasiones. El poeta rocianero ha seguido una trayectoria inflexible y nítida en defensa del español en un país que pretende derribarlo; es un enamorado de nuestro idioma, y siempre que la oportunidad se le presenta, hará valer sus vastos conocimientos para salir en defensa de una de las lenguas más sonoras de cuantas existen en el orbe. Infatigablemente paladín, ha pronunciado discursos, ha dado conferencias y ha escrito innumerables artículos en donde ha puesto de manifiesto hasta qué punto es valedor del idioma que nos caracteriza y singulariza en la pluralidad. Nuestro Rey Juan Carlos I, y con él todo el pueblo español, le concedió la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica en 1979 en reconocimiento a su labor en defensa de nuestro idioma en tierras norteamericanas. En este quehacer de Odón Betanzos es donde radica uno de los grandes valores y logros conseguidos por nuestro escritor juntamente con su trabajo de creador literario; todo ello configura su perfil como español que defiende, lucha y encauza su lengua materna como tesoro de valor incalculable, sagrado e inviolable.
A raíz de los trabajos para la creación de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, fue cuando Betanzos vio la necesidad de los títulos y comenzó a estudiar, al tiempo que trabajaba, como lo hiciera en estudios anteriores, aunque sin el agobio de la penuria económica. Se licenció en Letras (M.A.) en Fordham University en día 29 de mayo de 1977, es decir, con 51 años, y en Filosofía y Letras (M.Ph.) en The City University of New York el día 1 de septiembre de 1979; posteriormente, se doctoró en Filosofía y Letras (Ph.D.) en The City University of New York, Facultad de Graduados, el día 4 de junio de 1981. Por tanto, Odón Betanzos terminó los estudios universitarios con 55 años. Un ejemplo de constancia y tenacidad. Por imperativos de su nuevo quehacer como académico, y sin atraerle demasiado, comenzó una nueva etapa en su vida como profesor de Lengua y Literatura Españolas en The City University of New York, Graduate Center (recinto de Stalen Island).
Un aspecto fundamental de la vida de Odón Betanzos fue el amor tan apasionado que demostró poseer por su tierra, por su patria chica que es su Rociana natal, y por su patria grande que es España. Ahora bien, no siempre fue así: Odón odiaba a su pueblo y odiaba a España a raíz de las matanzas de la Guerra Civil en su pueblo. El poeta vivió una época en la que la rebeldía provocada por el fusilamiento de su padre llegó a cotas inimaginables y el pueblo supuso para él el lugar de tormento y tortura permanentes. Con el tiempo, y quizás la distancia, Odón iría cambiando su manera de pensar y de enjuiciar los hechos hasta descubrir en su tierra la razón de su existencia. No fue un cambio brusco, sino pausado y en la lentitud reflexiva de los años, aunque el poeta era consciente de la transformación que experimentaba.
Sí es cierto que Odón Betanzos vivió durante muchos años inmerso en una rebeldía desmedida y en un deseo de venganza insaciable como lo demuestran muchos de sus poemas y su novela en la primera parte, hoy es un hombre nuevo, en el sentido paulino de la palabra. Evidentemente, es Cristo quien mueve hoy toda su vida -a raíz de su conversión en 1960- y cada pálpito de su ser; en Él encontró la luz para mitigar las dudas y despejar las incógnitas, descanso para su ser exhausto por la batalla titánica acometida, paz para su espíritu quebrantado y triste, triturado y agobiado por la pérdida de su padre. En el hombre Cristo, en el Dios Jesús se amparó y refugió y hoy es un hombre que confía plenamente en el cuidado amoroso con que Dios vela por sus criaturas.
Odón Betanzos fue un hombre de ideas firmes sin que esto signifique intransigente. Mantuvo sobre su persona una disciplina férrea e intentó superarse día a día en los ámbitos personal y profesional. Fue el hombre de la reconciliación y se esforzó para que cada día se avanzara hacia esa humanidad en la que el amor sea la pauta de su conducta.
Odón Betanzos falleció el pasado día 24 de septiembre de 2007 en su residencia de Nueva York. Su avanzada edad, y distintos problemas de salud que se habían agudizado en los últimos días, desencadenaron el triste desenlace.
Obra literaria
Odón Betanzos fue un escritor prolijo que, aunque su obra de creación está escrita eminentemente en verso, cultivó también la prosa, si bien es muy escasa, pasando con facilidad del género lírico a la novela y de ésta al drama. Para él no existían grandes diferencias entre la prosa y el verso o viceversa; tan sólo, trasvase de géneros. Esto indica la fluidez que poseía el escritor para pasar de un género a otro sin alterar en nada su estilo primigenio.
Betanzos Palacios comenzó su labor creadora en 1952, pudiéndosele considerar como un escritor de la generación de 50, con la publicación del poemario Suspiros y recuerdos; a éste siguieron Pleamares (1953), Canciones redondas (1953), Pueblos y almas (1954), Esencias vivas (1955), LuisilloPoesía de las eras cuadradas (1957), (1958), Cristóbalo-Miguel (1961) y Conciencia y reforma (1962). Pero casi toda su obra poética está recogida en tres antologías -así las llamaba el poeta, aunque en verdad no lo son, al estar completos casi todos sus libros que las componen- tituladas Santidad y guerrería (1952-1967), Hombre de luz (1967-1972) y La mano universal (1972-1976). Todos los libros publicados con anterioridad a Santidad y guerrería están incluidos en dicha antología. Por otra parte, Odón Betanzos es autor de otros libros -algunos en poesía, otros en prosa- como Diosdado de lo Alto, primera parte (1980) y segunda parte (1990); Algún día en el alba, obra de teatro; Poemas del hombre y las desolaciones (1986); De ese Dios de las totalidades (1988) y Experiencias vitales en la obra poética de Miguel Hernández, Tesis Doctoral inédita. El poeta tiene otros muchos libros aún inéditos; entre éstos están unos diez libros relacionados con el mundo onírico, la otra realidad del poeta, según su propio testimonio. Esto nos puede dar una idea de su dilatada obra y de incansable actividad fecunda en el campo de la creación literaria.
« ...Luisillo, con ocho años,
ocho años tiernos
y ochenta pelos enmarañados.
Sin padre y sin madre,
con la aurora solo;
brota de la aurora como un maizal.
Luisillo vive de cualquier cosa
y de aire.
La amargura del mar
y la sonrisa del cielo.
¿Por qué te conocí, Luisillo,
si mil espinas de dolor se clavaron en
mis entrañas? »
Fragmento de Luisillo, 1957.

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