Monumentos
Rociana está declarada Conjunto Histórico Artístico, iniciado en 1982, y reconocida como Bien de Interés Cultural por decreto 275/2002 de 29 de octubre, publicado en BOJA 136 de 21 de noviembre de 2002. Por esto, entre otras razones, es necesario difundir la riqueza del patrimonio monumental del que presume nuestro pueblo.
Este pueblo es ideal para pasear por sus calles, disfrutar de sus rincones, de sus sombras y fachadas. Unas calles y plazas trazadas por casas y edificios antiguos de parada obligada para disfrutar de sus bonitos detalles en forja, su interesante cerámica y los impresionantes trabajos de ladrillo de muchas fachadas.
La trama urbana de Rociana está formada por calles estrechas y por plazas como las de El Llano, Virgen del Rocío, Nuestra Señora del Socorro, plaza de la Constitución, el Parque y el Recinto Ferial. Existen dos tipologías de vivienda tradicional: la de crujías paralelas a fachada y la de patio sevillano, ambas resueltas en dos plantas. La primera, con tres o cuatro crujías, fue la más utilizada. Estas crujías se organizan en torno a un pasillo central, que se convierte en un eje transversal estructurador de toda la casa. Muchas de estas construcciones sobresalen por la composición de sus fachadas. Destacan los remates cerámicos sobre los antepechos de las azoteas, la cerrajería de forja, carpinterías, la decoración con azulejos de estilo trianero en el Interior y lisos en el exterior.
Dentro de los bienes inmuebles que posee la localidad debemos destacar el Ayuntamiento, del siglo XVII, con claras referencias a otros ayuntamientos barrocos del Condado como los de Bollullos o Almonte; la Hacienda situada entre las calles Hinojos y Socorro, edificio de carácter agrícola del siglo XVIII; la Bodega de San Antonio, del siglo XIX; la Ermita de la Virgen del Socorro, de 1749, que alberga a la patrona de la localidad; la Torre de los Alicantinos, chimenea que perteneció a una fábrica de alcoholes; la Ermita de San Bartolomé, hoy Casa de Cultura Odón Betanzos Palacios , levantada en el siglo XVIII sobre los restos de un convento de dominicos de finales del XV. Está rematado con una cúpula barroca de media naranja de corada con pinturas al fresco del pintor onubense Juan Manuel Núñez Báñez; la Ermita de San Sebastián, del siglo XVIII, y la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, originariamente mudéjar, reconstruida tras el incendio de 1936 en estilo neobarroco.
Otros elementos dignos de mención son el mercado de abastos y la farola central de la plaza de El Llano.
Con respecto al caserío de Rociana, existen edificios de tradición barroca, pero el mayor número de viviendas de interés corresponde a principios del siglo XX, uno de los momentos más prósperos debido al auge de la viticultura desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. En este período se realizaron multitud de obras caracterizadas por la utilización del lenguaje regionalista con proliferación de elementos modernistas, especialmente en las cerrajerías.
